SJL 2035: la ruta ya existe. Falta que alguien la ejecute
SJL 2035: la ruta ya existe. Falta que alguien la ejecute
Cada cuatro años escuchamos lo mismo: que ahora sí, que esta vez se empieza de verdad. Pero San Juan de Lurigancho no necesita empezar otra vez desde cero.
El distrito ya tiene un Plan de Desarrollo Local Concertado 2026–2035, aprobado con la Ordenanza N.° 531-MDSJL. Ahí están escritos una visión de futuro y objetivos para salud, educación, seguridad, ambiente, desarrollo urbano, economía, prevención de desastres y gestión municipal.
Ese plan no es de ningún candidato. Es la ruta oficial del distrito, y las próximas gestiones deberían guiarse por él.
Eso cambia la conversación electoral. Ya no basta con preguntar qué promete cada candidato. Hay que preguntarle cómo piensa convertir ese plan en algo que el vecino note cuando sale de su casa.
¿Qué se propone SJL para el 2035?
El plan tiene ocho objetivos: mejor salud, mejor educación, menos inseguridad, mejor calidad ambiental, un crecimiento urbano ordenado, más economía local, menos vulnerabilidad ante desastres y una municipalidad que funcione mejor.
Y no se queda en frases generales. Tiene metas que se pueden medir: bajar la tasa de delitos, ampliar el patrullaje preventivo, mejorar el saneamiento, sumar áreas verdes, pavimentar más pistas, formalizar negocios, reducir el riesgo de las viviendas y lograr que más vecinos participen.
O sea, la dirección ya está marcada. Lo que falta es el cómo.
Un plan no cambia nada si se queda en un cajón
El PDLC dice hacia dónde ir. No garantiza que los proyectos se ejecuten, que haya plata para financiarlos ni que las instituciones involucradas cumplan su parte.
Para que dé resultados, el próximo gobierno municipal tendrá que bajarlo a decisiones concretas cada año. Qué va primero. Cuánto cuesta. Qué paga la municipalidad y qué hay que gestionar ante el Gobierno Nacional o la Municipalidad de Lima. Qué proyectos siguen. Qué metas se cumplen cada año. Y cómo puede el vecino comprobar que se avanzó.
Un plan archivado no sirve de mucho. Sirve cuando ordena el presupuesto, guía los proyectos y nos da una vara para medir a quienes gobiernan.
Elegir qué va primero también es gobernar
SJL tiene demasiadas necesidades para que una sola gestión las resuelva todas. Quien diga lo contrario está vendiendo humo.
Por eso el próximo alcalde tendrá que escoger pocas prioridades de fondo sin descuidar los servicios del día a día. Priorizar no es olvidarse del resto. Es poner orden.
Una gestión seria podría comprometerse, por ejemplo, con una meta verificable de reducción del delito, una cartera de proyectos de agua y desagüe sector por sector, un programa de movilidad que nos conecte mejor con Lima, una red de atención primaria en salud, un plan para formalizar y hacer crecer los negocios del distrito, y un mecanismo para que los proyectos no mueran cada vez que cambia el alcalde.
Cada una de esas prioridades necesita un responsable, un presupuesto, un plazo y un indicador. Sin eso, son solo intenciones.
Con S/400 millones no alcanza para todo
En los últimos años, la Municipalidad de SJL ha manejado alrededor de S/400 millones al año. Suena a mucho, pero buena parte se va en limpieza pública, serenazgo, planilla, mantenimiento y otros servicios que no pueden parar. Lo que queda para obras nuevas es bastante menos.
Además, hay cosas que una municipalidad distrital simplemente no puede pagar sola: un hospital grande, un sistema de transporte masivo, nuevas vías metropolitanas o un proyecto integral de agua y saneamiento.
Entonces el próximo alcalde no solo tiene que administrar bien lo que hay. Tiene que salir a conseguir más. Eso significa tocar puertas en ministerios y en el Gobierno Nacional, coordinar con la Municipalidad de Lima, trabajar con Sedapal, Minsa, EsSalud, Mininter, ATU y MTC, usar Obras por Impuestos, atraer inversión privada responsable, recaudar mejor y, sobre todo, tener expedientes técnicos listos. Sin expediente no hay financiamiento que valga.
Un buen alcalde también se mide por la plata que logra traer al distrito.
Continuar no es rendirse
Una nueva gestión no debería botar a la basura todo lo que recibe solo porque lo empezó otro.
Lo sensato es revisar proyecto por proyecto: cuál sigue, cuál hay que corregir, cuál ya no es prioridad, cuál tiene financiamiento y cuál beneficia de verdad a más vecinos.
Continuar un buen proyecto no le quita mérito a nadie. Al contrario, dice mucho de quien sabe gobernar. Los alcaldes cambian cada cuatro años; el distrito sigue ahí y necesita seguir avanzando.
Cinco preguntas antes del 4 de octubre
Antes de votar este domingo, vale la pena hacerle a cada candidato estas preguntas:
- ¿Qué tres objetivos del PDLC va a priorizar?
- ¿Qué resultados se compromete a lograr en cuatro años?
- ¿Cuánto cuestan y de dónde saldrá el dinero?
- ¿Con qué instituciones tendrá que trabajar?
- ¿Cómo nos va a informar de sus avances?
No le pedimos a nadie que prometa resolverlo todo. Le pedimos que conozca el distrito, que sepa qué va primero, que explique cómo lo va a pagar, que sepa construir acuerdos y que tenga con qué ejecutar.
SJL tiene población, actividad económica, presupuesto y un plan hasta 2035. Y tiene vecinos, profesionales, emprendedores y organizaciones que pueden empujar el cambio.
La ruta ya está trazada. Ahora hay que elegir a quien sepa recorrerla.
Entonces, ¿quién tiene una propuesta seria para conducir SJL sin volver a empezar de cero?
